miércoles, 30 de marzo de 2011

Otro día, otra hora, otro minuto, otro segundo más esperándote. Sin ti el tiempo se hace eterno, las horas parecen días. Pero no desisto, no me atrevo a creer que no vendrás a por mi, que me dejarás aquí tirada. Quiero creer, y creo mientras espero 61 segundos por minuto, 62 minutos por hora, 26 horas por día, 8 días por semana los 368 días de este solitario año.
No entiendo de que sirve callar mis pensamientos, ahogar lo que siento si tarde o más temprano vuelven a mi para hacerme daño, pues es lo único que hacen. Cada día desde que abro los ojos hasta que los cierro, rezo porque el tiempo pase rápido, porqué alguien me diga que un día dura menos de 24 horas, por volver a dormir y callar a mi mente, dando paso así a mi subconsciente que quizás otro noche más me traicione. Y mientras este lo haga, desearé no volver a despertar y vivir esa amarga realidad.

Y los dos esperaron eternamente a que ese día llegara dejando así que sus sentimientos se quemasen en la más pura soledad.