miércoles, 14 de septiembre de 2011

Como ángel caído del cielo.

Nuestras clases siempre estaban cerca, siempre veía a sus compañeros, al lado, en frente, por la ventana, siempre, pero nunca le había visto a él, es como si no hubiese existido hasta ese momento. Era jueves, segunda hora y yo estaba cabizbaja por tener que dar matemáticas. Mi amiga me hablaba pero yo apenas la escuchaba. No sé muy bien por qué levanté la mirada, quizás solo buscaba ver qué había a mi alrededor para distraerme hasta que el profesor llegara, pero mientras la levantaba vi a un alumno que no me sonaba, parecía nuevo, es más, aunque llevase allí cuatro años, era nuevo para mí. Le observé de arriba a abajo antes de quedarme embobada con su rostro, parecía un ángel caído del cielo, parecía como todo milagro que una chica desea. Entonces me detuve en su sonrisa, era muy bonita y parecía iluminarlo todo literalmente, era realmente placentera y capaz de alegrar la vida a cualquiera. Subí un poco más la mirada y me topé con sus ojos, de un color castaño oscuro, los cuales me observaban detenidamente. Me sentí diferente, sentí que en ellos se abría para mí una nueva puerta, una puerta que llevaba a un mundo totalmente diferente. Era un mundo lejano, en el me podía evadir, me sentía a gusto, no me quería ir. Me quedé así, observando su mirada, perdida en ella. Lo único que podía ver a parte de eso es que dirigía una pequeña sonrisa hacia mí y entonces sonreí. Sonreí de pura felicidad como nunca antes lo había hecho. Por una vez en mi vida sentí que todo era como debía ser, sentí que algo había cambiado. Entonces, llegó el profesor y me dijo que entrase. Miré al profesor y después volví a mirar a ese chico que aún seguía con esa sonrisa, volví a sonreír y entré a clase con esa sonrisa tan grande en la cara y un "me gusta" en la mente.