sábado, 1 de marzo de 2014

1 de marzo de 2013

He intentado ser fuerte, te lo aseguro. He intentado levantarme cada día y afrontar el nuevo día como si fuese a ser el mejor de mi vida. He intentado sonreír a todo el mundo, reír sus bromas y seguir mi vida como si nada hubiese pasado. Pero cuando llega la soledad de la noche y entro en mi cama, todos esos recuerdos vuelven a mí. Todos esos momentos que me regalaste me rompen el corazón, vuelen a mí y me atacan mostrándome que ya no estás, que me diste todo y yo no supe devolvértelo. Así que cada noche me fuerzo a caer dormida, a morir para no recordar; y cada mañana al levantar todo parece ir bien, hasta que de repente llegan a mí todos esos recuerdos y me parten el alma un día más.
He intentado ser fuerte, te lo aseguro. He intentado que nada de eso me afectase, pero no puedo estar todos los días evitando pensar, evitando llorar. Cada vez se me hace más difícil sonreír, intentar fingir que no pasa nada. Ha llegado un punto que ha explotado y creo que no podré dejar de llorar nunca más. No hay quien me salve de esta condena de lágrimas que intentan borrar un pasado al que yo me aferro por miedo a seguir adelante. No quiero seguir.