lunes, 4 de agosto de 2014

5 de agosto de 2014

Aún recuerdo tus ojos verdes, aún recuerdo cómo se clavaban en mi pupila aquella noche de manera tan traicionera. Aún recuerdo cómo me podía perder en ellos, cómo encontraba una infinidad en algo tan pequeño, cómo nunca terminaba de escrutar barreras hacia tu interior, preguntándome si algún día llegaría a ver lo que realmente escondían. Aún recuerdo cómo buscaba en ellos la verdad de tus palabras, cómo me hacían creer que era cierto todo aquello que decías, y cómo eran capaces de alterarme en cuestión de segundos; mis ideas más seguras y más ordenadas se convertían en caos solo con mirarte. Aún recuerdo que tus ojos eran mi perdición. Aún lo son.