viernes, 29 de marzo de 2013

Abrió los ojos con toda la rapidez que sus pesados párpados le permitieron y notó cómo poco a poco empezaba a distinguir cada objeto de la habitación con la poca luz que las rendijas de la persiana permitían que entrase. No había podido dormir en toda la noche más que la última hora en la que el sueño venció a su mente y los miedos que esta posee. Estaba amaneciendo y no había nadie en casa. De repente recordó por qué no había podido dormir aquella noche, recordó todo aquello que pasó la noche anterior y al igual que entonces, su cuerpo empezó a temblar, incluso a tener pequeños espasmos, y por su frente notaba como si un sudor frío cayese. Necesitaba salir de ahí. Se levantó bruscamente y notó cómo la vista se le nublaba y la mente se le llenaba de pensamientos casi sin sentido que daban vueltas y la mareaban. Corriendo se desprendió del pijama, se puso el bañador y cogió la primera toalla que encontró a mano y sin fijarse bien de cerrar la puerta se apresuró a salir a la terraza de aquel apartamento. Una vez fuera pudo respirar hondo. Ya no estaban aquellas cuatro paredes para presionarla y la inmensidad de aquel cielo teñido con esos tonos cálidos que preceden a un cálido día de sol parecía invitarla a que dejase todo ir. Más tranquila, aunque todavía con el miedo en el cuerpo, bajó las escaleras y se dirigió hacia el recinto de la piscina. Era un nuevo día, pensó, y una vez llegó, colocó su toalla encima de una de las sillas de aquel porche frente a la piscina. De repente se acordó que fue allí donde hacía unas escasas horas había estado sentada con él, donde todo había empezado. De repente un escalofrío le recorrió todo el cuerpo erizando cada pelo que éste tenía. De nuevo ese sudor frío le corrió por la frente y empezó a temblar. Sin pensárselo dos veces corrió hacia la piscina y se tiró como si en ello consistiese su salvación. Una vez dentro del agua dejó que la sensación de ingravidez se apoderada se ella; el agua había calmado sus espasmos, ya no notaba ese frío, era todo muy cálido y por un momento, rodeada de agua, sintió que podía olvidar todo aquello que había pasado y no preocuparse jamás, sin saber que ni el tiempo borraría aquel amargo recuerdo de su mente.