viernes, 5 de abril de 2013

Carta a los dos años.

Para serte sincera, muchas veces estuve segurísima de que no llegaríamos hasta este punto. La verdad si pienso en antes de verano y ahora, siento que somos dos personas completamente diferentes como si fuesen dos relaciones, unidas de una extraña manera. La única razón por la que seguí es porque en ese infierno en el que se convirtió mi vida, lleno de soledad y amargura por el hecho de haber perdido aquello que era todo para mí, tu aparecerías y eras como un rayo de luz en esa oscuridad en la que ni llorar me calmaba. Cuando aparecías sentía que todo iba bien y que podía volver a respirar. Estaba mal, lo sé, te hacía daño ver que no te correspondía, pero te puedo asegurar que en el fondo de mi alma, la cual parecía indispuesta a sentir algo otra vez, había una voz que me calmaba, y era la tuya.

Tú no sentías que nada avanzase, ni yo podía mostrarlo, pero en lo más hondo de mi ser, tu existencia era la única razón para continuar, par ano abandonar (aunque yo sabía que muchos me creían loca por lo que hacía). Y bueno, después de mucho, aquí hemos llegado. Dos años ya, a mí me parecen tres, quizás más. Cada día que pasa tengo la sensación de que lo que siento hacia ti es más fuerte. 

Me gustas. Me gusta cuando me abrazas por detrás, cuando tus labios están blanditos y suaves. Me gusta cuando tratas de hacerme reír, menos cuando me haces cosquillas, pero me gusta la intención. Me gusta cuando dormimos juntos que te gires a abrazarme o cuando al despertar te sorprendo mirándome. Me gusta cuando me dices cosas bonitas, cuando me das un beso en la frente y cuando me acaricias. Me gusta cuando subimos a la terraza, o simplemente nos tumbamos, cuando intentas ser cruel conmigo o cuando estamos en la cocina preparando algo. Me gusta ir a comprar contigo, ver una película, una serie o hablar. Me gusta compartir cada pequeño detalle de mi vida contigo porque, aunque parezcan banales, esos momentos del día a día son los que conforman mi vida y que tú estés en ellos es muy importante para mí. Por eso y por más es por lo que te quiero.

Más de una vez he pensado en nosotros, en nuestro futuro, si tenemos hijos, si nos casamos, etc., pero tampoco quiero darle muchas vueltas porque he aprendido a no meter presión. Quiero que fluya y que el día de mañana sea lo que tenga que ser, sabiendo que el hoy es como es y que traiga lo que me traiga el mañana, nunca me podrá quitar el haber vivido los mejores días de mi vida con lo que hasta día de hoy, ha sido lo más importante para mí pues toda esa felicidad me compensa el mayor de los sufrimientos.

Gracias y mil veces gracias por quedarte, por no haberte ido, por haberme dado otra oportunidad. Sé que nunca podré devolverte todo lo que me has dado y que me darás, pero intentaré en la medida de lo posible ser merecedora de ello y devolvértelo.
Te quiero.
Paula.