jueves, 21 de julio de 2011

9 meses sin ella.

Puedo escuchar su voz, suena lejos, leve, segura, decidida. Me suena a gloria, cual dulce melodía que entona esa bella poesía llamada canción, medicina para mis oídos, suave, perfecta, delicada, viril. Si no fuera por el hecho de que en esta sociedad se controla el tiempo podría asegurar que hace una eternidad que no la escucho y solo ha pasado una insignificante semana. El simple hecho de pensar que pasarán 9 meses hasta disfrutar de ella me estremece como la peor de las pesadillas.