Hay veces en las que sólo quieres llorar y no sabes por qué, en las que ves todo el mundo negro y quieres encerrarte para poder alejarte de él. Hay veces que no hacen falta escusas para simplemente decidir dejar que el tiempo se pare y que los tristes pensamientos de tu mete se hagan dueños de todo tu cuerpo.
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