martes, 24 de septiembre de 2013

24 de septiembre de 2013

Noches en vela, llorando hasta caer rendida. No sé cuántos años han pasado desde que decidiste marcharte de mi vida, pero sí se que por mucho que lo intente no consigo olvidarte. Sigues anclado en mi mente, aferrado a esos pocos recuerdos que te mantienen con vida y parece ser que te resistes a partir. Y yo lo único que me pregunto es ¿Por qué? ¿Por qué si decidiste marcharte me dejaste con este recuerdo? ¿Por qué no me enseñaste cómo olvidarte antes de partir? ¿Acaso no sabías que no te borraría de mi mente con tanta facilidad como la que tú necesitaste para borrarme de tu vida? Quizás es porque se me hace imposible pensar que aquella persona que encajaba tanto conmigo ya no está. Quizás es porque no puedo creer que si tanto te importaba te hayas ido. Quizás soy incapaz de dejar de soñar y despertar en esta cruel realidad que me rodea. Quizás simplemente es porque te quería demasiado. Lo único que sé es que una noche más me tumbaré y pensaré en ti hasta que de mis ojos ya no puedan brotar más lágrimas y de mi boca no puedan salir más suspiros; hasta que mis ojos pesen y no sea capaz de abrirlos; hasta que simplemente crea haberte olvidado.