jueves, 19 de septiembre de 2013

Que las pequeñas cosas no te engañen, son pequeñas pero no sencillas, tienen trampa. Y es que esas pequeñas cosas no sirven de nada si no las compartes con alguien que quieres, porque solo cuando las compartes, las pequeñas cosas pasan a convertirse en grandes cosas. Las joyas de verdad no están ni en los museos ni en las cajas fuertes. Las joyas de verdad no brillan ni deslumbran. Las autenticas joyas no son las que te hacen más rico, son las que te hacen sonreír. [...] La felicidad es un arma de doble filo, no hay nada mejor cuando la tienes, pero si la pierdes te quedas hecho polvo. Porque al final del día sabes que tienes dos opciones, [...] puedes elegir la fácil, dejarte caer y hundirte; o puedes elegir la opción difícil, seguir buscando. Y entonces, si tienes suerte, una de esas joyas pasará por delante para darte el valor necesario y volver a la superficie.
                                                                       -Frágiles.