Sentir la respiración del otro acariciando nuestra piel, esa mirada profunda y esa pequeña sonrisa que esconde tantos te quiero.
Escuchar los latidos de nuestros corazones en medio del silencio, rápidos, acompasados.
Pasar las manos alrededor de todo el cuerpo y luego entrelazarlas.
Perdernos el uno en el otro.
Fundirnos en uno.
Amarnos apasionadamente de noche.

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