lunes, 2 de mayo de 2011

Sentir la respiración del otro acariciando nuestra piel, esa mirada profunda y esa pequeña sonrisa que esconde tantos te quiero. 
Escuchar los latidos de nuestros corazones en medio del silencio, rápidos, acompasados. 
Pasar las manos alrededor de todo el cuerpo y luego entrelazarlas.
Perdernos el uno en el otro.
Fundirnos en uno.
Amarnos apasionadamente de noche.