domingo, 16 de diciembre de 2012

Supongo que aquí es donde todo acaba. Muchas cosas son las que puedo contar pero poco lo que puedo decir, pero antes de que te vayas sí que quiero decir dos cosas: te pido perdón por todo el daño que te he hecho, si nunca quise hacértelo aún así te lo hice, y te doy las gracias por todo lo que me has dado y me has enseñado. No te culparé si decides odiarme o si decides no hablarme, no te culparé si quieres salir de mi vida y olvidarme. No te culparé si quieres borrar todo aquello que una vez fuimos. Sé muy bien que nunca te merecí y que tú siempre mereciste alguien mejor que yo pero he tardado en darme cuenta. No espero que me perdones todo el daño que te he hecho al igual que yo tampoco me lo pienso perdonar como tampoco me pienso perdonar cada momento tan especial que me diste y que yo no te correspondí. Mi corazón ahora está roto y tú te has ido, ahora me doy por fin cuenta de todo lo que me diste y lo que hiciste por mí, tarde. Lo dejé ir, me arrepiento. Ahora sé que me esperan noches de llanto sola en mi fría habitación, no me importa. Sólo espero que en el transcurso de nuestras vidas éstas se encuentren por casualidad un día cualquiera, aunque sólo sea unos minutos, para poder saber que al menos fuiste feliz pues es lo que te mereces.