sábado, 8 de diciembre de 2012

Tus ojos están hinchados y tu corazón dañado. La cara enrojecida porque tus lágrimas saladas te la han secado. Te cuesta tomar aire y tu respiración es entrecortada. Pero aún así, a pesar de que se vea de lejos en tus pupilas cómo pides a gritos ayuda, tienes el valor maquillarte para ocultar las heridas aún no cicatrizadas y de salir a la calle diciendo que todo va bien y que si ayer todavía estabas un poco mal hoy ya no te pasa nada. Le dices a todos que no se preocupen, que el tiempo todo lo cura y que pronto encontrarás a otro, y lo crees y lo sabes de verdad al igual que crees y sabes que no será hoy, ni mañana y puede que tampoco dentro de 3 meses, incluso que aunque tardará en serlo, lo será, pero aún así te empeñas en mentir y no afrontar la realidad sin saber que eso es peor ya que cada mentira que sale de tu boca, cada vez que callas el hecho de que no puedes más, alargas un día más tu dolor. Sé valiente y dile al mundo que estarás bien pero que ahora necesitas soledad y llorar, dile que eres una persona y que tienes tus problemas, como todos, y que si agradeces toda ayuda ahora solo te calma la soledad que él ha dejado al irse.