jueves, 19 de enero de 2012

Otra noche más.

Otra noche tranquila, serena, dormía yo a la luz de la luna. Era un sueño muy dulce, casi real. Soñé que estaba contigo y que era de verdad. Tan de verdad que te fuiste otra vez, dejándome a solas con el corazón hecho añicos. Empecé a llorar creyendo que me iba a morir.

Otra noche, agitada, destrozada, desesperada, me he vuelto a despertar, buscándote y rezando por que el hecho de que te hubieras ido fuera un sueño, solo un simple sueño. Pero a pesar de que por un momento lo creí, más tarde pude comprobar que no era un sueño solo, sino la simple y cruel realidad.